Noticia 19 de febrero de 2019: EL Arzobispo Samuel J. Aquila y el fiscal general de Colorado Phil Weiser anuncian un acuerdo conjunto comprensivo que asegura transparencia, asistencia y responsabilidad.

19 de febrero de 2019

Queridos hermanos:

Me gustaría compartir unas noticias con ustedes, como parte de la promesa que les hice de ser transparente sobre la manera en que la arquidiócesis está manejando el asunto de abuso sexual a menores por parte de sacerdotes.

Como algunos de ustedes sabrán, el 19 de febrero de 2019, las tres diócesis de Colorado voluntariamente firmaron un acuerdo con el fiscal general de Colorado para examinar los expedientes de personal de sacerdotes y así identificar a los que han tenido acusaciones fundamentadas de abuso sexual a un menor. Esta revisión se llevará a cabo por el ex fiscal de los Estados Unidos Robert Troyer, cuyo cargo será el de identificar a estos sacerdotes y publicar un informe sobre el asunto.

Sobre todo, esperamos que esta revisión traiga un grado de justicia y sanación a las víctimas. También será una oportunidad importante para tener una evaluación honesta y justa sobre cómo hemos manejado históricamente el abuso sexual de menores por parte de sacerdotes, y de nuestras normas y procedimientos vigentes. Estoy seguro de los pasos que hemos tomado para abordar este asunto y de que no hay sacerdotes activos en ministerio que estén actualmente bajo investigación.

Los obispos de Colorado deseamos la sanación de las víctimas de abuso sexual. Por eso, próximamente lanzaremos un programa independiente de compensación que será administrado por expertos reconocidos a nivel nacional. La administración recibirá y evaluará las alegaciones de personas que aseguren haber sido abusadas sexualmente por un sacerdote cuando eran menores de edad. El programa será supervisado por un comité independiente encabezado por el ex senador de los Estados Unidos Hank Brown. Los gastos del programa serán financiados por los activos y reservas de la arquidiócesis, pero no por fondos parroquiales, la Colecta Anual de Arzobispo o los activos de Caridades Católicas.

El daño que el abuso sexual causa a los jóvenes y a sus familias es profundo, especialmente cuando es perpetrado por una persona de confianza como un sacerdote. Y aunque el dinero no puede sanar las heridas, sí puede reconocer el mal que se hizo y ayudar a restablecer paz y dignidad a quienes sufrieron de este mal. Esperamos sinceramente que estas dos iniciativas lleven a cabo esta labor de traer sanación a la Iglesia en Colorado.

Les pido que me acompañen en oración por todas las víctimas y por nuestros esfuerzos en curso para traer sanación y reconciliación a quienes fueron abusados sexualmente siendo menores. Que Jesús, quien es el camino, la verdad y la vida, nos guíe; y que mantengamos nuestros ojos fijos en él, que es el único que puede brindar sanación y paz.

Sinceramente suyo en Cristo,

Su Excelencia Reverendísima Samuel J. Aquila, S.T.L.
Arzobispo de Denver

Un mensaje sincero del arzobispo Aquila

Con el fin de honrar al clero fiel y a los laicos de esta arquidiócesis, y expresar la seriedad de mi determinación, PROMETO SOLEMNEMENTE lo siguiente:

A todos

  • La Arquidiócesis de Denver se esfuerza por ser una institución altamente confiable y ética en nuestras prácticas institucionales, asignaciones de personal y protección de los vulnerables.
  • Las acusaciones de abuso sexual de un menor serán reportadas apropiadamente a las autoridades locales. Continuaré con el sólido historial de cooperación de la Arquidiócesis con la aplicación de la ley.
  • Retiraré inmediatamente del ministerio activo a un miembro del clero o a cualquier otro trabajador de la Iglesia durante una investigación sobre una denuncia de mala conducta sexual con un menor.
  • Tomo muy seriamente todos los reportes de incidentes de mala conducta por parte de miembros del clero u otros trabajadores de la Iglesia, e investigaremos con gran diligencia incluso la mala conducta no criminal.
  • Nunca trasladaré a otro ministerio a un miembro del clero que está bajo investigación.
  • Retiraré del ministerio permanentemente y sin posibilidad de ser trasladado a otra institución católica a cualquier miembro del clero que haya cometido una falta sexual con un menor.
  • Una vez nos enteremos de que ha ocurrido una mala conducta, nos responsabilizaremos de abordar el tema.
  • Todos los sacerdotes, diáconos, empleados y voluntarios que estén alrededor de niños reciben capacitación sobre cómo detectar signos de abuso y negligencia, y están capacitados en su papel de “delatores obligatorios” del estado.
  • Me adhiero con gran diligencia a todas nuestras políticas y procedimientos internos.
  • Continuaré fortaleciendo nuestra capacitación institucional, métodos de revisión y monitoreo de los miembros del clero, empleados y voluntarios.

A los fieles católicos de la Arquidiócesis

  • Continuaré defendiendo las enseñanzas de la Iglesia, especialmente en los ámbitos de la moral sexual.
  • Corregiré a cualquier persona en cualquier institución católica que se considere que está socavando las enseñanzas de la Iglesia.
  • Defenderé la fe católica de ataques que provengan de dentro o de fuera de la Iglesia.
  • Exijo y continuaré fortaleciendo un proceso de revisión estricta y diligente de todos los candidatos para el seminario.

A todos los sacerdotes y diáconos

  • Estoy agradecido por su compromiso de servir a la Iglesia de por vida.
  • Los protegeré de falsas acusaciones y me esforzaré por preservar su buen nombre.
  • Respeto sus derechos y me aseguraré de que se siga el debido proceso si alguna vez son acusados de mala conducta.
  • Les proporcionaré una mejor y continua formación, herramientas, y MÁS, para garantizar su bienestar físico, espiritual y psicológico.

A los seminaristas

  • Me aseguraré de que el proceso de evaluación continuo, aunque riguroso, sea justo.
  • Continuaré brindado sacerdotes honorables y confiables para supervisar su formación.
  • Serán escuchados si tienen una preocupación o queja sobre un sacerdote formador, profesor o un hermano seminarista.
  • Haré todo lo posible para ayudarlos a convertirse en los sacerdotes santos que Dios los llama a ser.

Nuestro historial aquí en la arquidiócesis de Denver

Cuando se trata de proteger a los niños, quiero asegurarle a la gente del norte de Colorado que la arquidiócesis ha sido y continuará siendo rigurosa en su esfuerzo de proteger a menores y ayudar a aquellos que han sufrido daños en el pasado.

En 1991, más de 10 años antes de que la Conferencia de Obispos Católicos de los EE. UU (USCCB, por sus siglas en inglés) adoptara el “Estatuto para la Protección de Niños y Jóvenes”, para responder a la crisis de abuso sexual del clero dentro de la Iglesia, el entonces arzobispo J. Francis Stafford instituyó una política de “delator obligatorio”. Se reunió con las autoridades policiales y se comprometió a cooperar en cualquier instancia donde hubiera un crimen en la Iglesia. Como resultado, durante los últimos 27 años, la arquidiócesis ha tenido una relación positiva con la policía y con los servicios sociales, y ha denunciado consistentemente a las autoridades correspondientes las acusaciones de abuso sexual a menores que recibe. El arzobispo Stafford creó un equipo de respuesta adecuada al reporte de abusos años antes de que esta práctica se convirtiera en estándar después del Estatuto. Este equipo de respuesta adecuada siempre ha estado compuesto por profesionales dedicados (incluidos miembros laicos) que me asesoran y están disponibles para reunirse con las víctimas, ayudarlas a obtener el apoyo que necesitan y asistirlas con el proceso de sanación.

Mas allá de estos pasos fundamentales -que aún existen- la arquidiócesis también se ha enfocado en cómo ayudar a las víctimas a sanar como su primera misión en abordar el asunto. Por ejemplo, a partir del 2005, un número de víctimas denunciaron públicamente abusos ocurridos entre la década de 1950 y principios de la década de 1980 por cinco sacerdotes, los cuales ya habían fallecido. La arquidiócesis anunció un programa innovador y único -un panel de alcance independiente compuesto por profesionales, incluyendo un juez, un especialista en rehabilitación y un teniente de la policía. Este panel proporcionó a aquellos con reclamos legítimos de abuso sexual en la infancia los medios financieros para que buscaran sanación. El arzobispo Charles J. Chaput instó a todas las víctimas de abuso perpetrado por cualquier persona afiliada a la arquidiócesis a presentarse y reunirse con el panel independiente. Dejó en claro que los abogados de la arquidiócesis no estarían presentes y que esto no era parte de una litigación, sino que estaba destinado a ser un ministerio de la Iglesia, en reconocimiento de los errores cometidos contra estas víctimas. El arzobispo también ofreció reunirse personalmente con los afectados. Mas de 50 víctimas recibieron compensación después de que este programa fue anunciado y el trabajo se concluyó en el 2010.

El trabajo del cardenal Stafford, el arzobispo Chaput y el mío, ahora que estoy al cargo de esta arquidiócesis, se ha centrado en proteger a los niños. Sobre todo, la arquidiócesis ha mantenido durante décadas la política de “tolerancia cero” con respecto a las acusaciones creíbles de abuso sexual por sacerdotes y laicos afiliados a la arquidiócesis. Aunque los incidentes de abuso sexual siempre existirán en la sociedad, la arquidiócesis se mantiene activa en la aplicación de sus políticas y en su establecido planteamiento de “tolerancia cero”.

No descansaremos en nuestros esfuerzos por salvaguardar a nuestros niños y prometo continuar trabajando de la mano con las agencias de policía locales y otras instituciones religiosas y seculares para asegurar que esto continúe.

Recursos

Abordando los problemas en la Iglesia en general

Un llamado a hacer investigaciones independientes

Las acusaciones sobre los pecados sexuales y la infidelidad del arzobispo McCarrick, y de aquellos que lo permitieron, han sido extremadamente desalentadoras. La Iglesia no debe ceder a la tentación de esconderse, que fue la reacción que tuvieron Adán y Eva cuando pecaron. Solo cuando uno saca a la luz el pecado, experimenta la misericordia incondicional y el amor de Jesús. El esconderse es como decirle a Dios: “No confío en tu amor y misericordia hacia mí, no puedes sanarme o liberarme de la esclavitud del pecado” o “no quiero deshacerme de mis pecados”.

Jesús nos enseña: “Si se mantienen en mi Palabra, serán verdaderamente mis discípulos, y conocerán la verdad y la verdad los hará libres” (Juan 8,31 -32). Él nos enseña que podemos conocer la verdad, y al conocer la verdad seremos libres de todo lo que no viene de Él. En nuestro encuentro con Jesús, llegamos a conocer su amor, su misericordia y su verdad porque él mismo es “el Camino, la Verdad y la Vida” (Juan 14, 6).

En aras de que se sepa la verdad, recientemente me uní al Cardenal DiNardo y al Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal de los EE. UU. para pedir a la Santa Sede que realice una investigación exhaustiva sobre la situación del arzobispo McCarrick, incluida la participación de un comité laico con la autoridad de Roma para llevar a cabo una investigación independiente.

Estas horribles acciones nunca debieron haber pasado, ya sea que estemos hablando del impensable crimen de abuso a menores o del abuso de poder de cardenales, obispos o sacerdotes durante un largo periodo de tiempo.

Un llamado a la claridad sobre lo que ha sucedido y está

En las ocasiones en que casos individuales de abuso han sido denunciados, hemos dedicado debidamente nuestros esfuerzos cuidando a la(s) victima(s) y asegurando que se evite que los perpetradores continúen abusando.

Lo que no hemos hecho bien es ayudar al público en general, a nuestros feligreses, o incluso a los medios de comunicación a entender los hechos sobre nuestro historial aquí en Denver o en la Iglesia en los Estados Unidos.

El reporte del Gran Jurado de Pennsylvania ignoró la disminución drástica de denuncias que comenzó en la década de 1970

La gráfica anterior muestra datos asimilados del informe del Gran Jurado de Pensilvania que mide el número de sacerdotes acusados en comparación con sus años de nacimiento y los años en que se ordenaron. Lo que muestra es que el año promedio en que nacieron los sacerdotes acusados de abuso sexual fue en 1933 y el año promedio en que fueron ordenados fue en 1961. Como muestra la gráfica, el número de sacerdotes acusados en Pensilvania comenzó a disminuir al final de la década de 1970 y continuó disminuyendo hasta el presente.

Curiosamente, los datos en esta gráfica reflejan las revelaciones de un estudio llevado a cabo en el 2004 por investigadores de John Jay College of Criminal Justice en donde se agregó el número de acusaciones de abuso sexual de menores perpetradas por el clero desde 1950 al 2002. Si nos basamos en este estudio, el perfil de los sacerdotes acusados de tener mala conducta sexual con menores sigue siendo el mismo en los 14 años transcurridos desde la crisis de abuso sexual del 2002 que golpeó a la Iglesia, lo que quiere decir que estamos lidiando con las ramificaciones de un escándalo que ya pasó, no un escándalo nuevo.

El estudio CARA muestra la misma disminución drástica en las denuncias a en los Estados Unidos

Esta gráfica presenta datos agregados por el Center for Applied Research in the Apostolate (CARA) representando el número de casos de denuncia de abuso sexual de menores por parte del clero durante cada periodo de cinco años desde 1950 hasta el 2017. Como muestra la gráfica, las acusaciones nuevas de abuso no han desaparecido -se reportaron 22 casos que ocurrieron en este periodo más reciente de cinco años- aunque han disminuido significativamente. Aún son muchos –cero debería de ser la única figura aceptable.

Sin embargo, para poner estos números en contexto, hay que considerar que 42 profesores en el estado de Pennsylvania perdieron sus licencias por mala conducta sexual solo durante el 2007. Esta no es una excusa para lo que ha sucedido en la Iglesia; más bien, estas estadísticas ponen en contexto adecuado todo el trabajo diligente que la Iglesia católica ha hecho y continúa haciendo para prevenir el abuso sexual en sus instituciones y muestra que está comprometida a eliminar este mal.

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